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La importancia del juego en el desarrollo del aprendizaje.

 

La importancia del juego en el desarrollo del aprendizaje

Al Jugar el niño desempeña una actividad libre que le permite crear e imaginar, poniendo en juego toda su fantasía. Se considera que jugar es siempre una experiencia creadora porque a través del juego el niño va conociendo y comprendiendo el mundo que lo rodea.
Es por eso que se lo utiliza con fines educativos ya que los niños  experimentan, aprenden, crecen y se desarrollan a través del juego.
El jugar tiene que ver con un “ Hacer como sí, sabiendo que no es”. Se pone en juego la fantasía y creatividad del niño en sus acciones lúdicas y es por eso que un simple palo se puede convertir en un gran caballo que lo llevará hacia otro país… o un pedazo de cartón arrugado puede ser el mejor auto de carrera de todo el mundo y en el piso del living puede aparecer un mar muy profundo y  peligroso.
La aparición de estas fantasías nos indican que ese niño está desarrollando  toda su capacidad creadora y la manifiesta con sus acciones lúdicas, prescindiendo de la intervención del adulto.
Al ver que un niño juega creando todo un nuevo mundo imaginario para él sólo, nos preguntamos: ¿Qué rol desempeñamos los adultos en el desarrollo del juego de un niño?
El Lic Daniel Calmels, psicomotrisista, se interesó en estudiar al niño y al adulto en un mismo momento de juego y llamó “ Juegos de Crianza” a las actividades lúdicas corporales que se comparten durante la crianza, principalmente al jugar del adulto con el niño pequeño.
Este “ jugar juntos”y el hecho de compartir los juegos, introduce una práctica estimulante que entre otras cosas le permite al niño el acceso a la ficción, al “como sí”. El jugar no nos es dado, no es algo innato, requiere de un aprendizaje que permanece inadvertido, justamente es el adulto el que introduce al niño en las prácticas de juego.
Esta matriz lúdica constituida en los primeros años de vida conforma un ámbito en el cual el niño accede a situaciones pre-lúdicas, un escalón previo al juego propiamente dicho que tiene en las acciones, gestos y actitudes lúdicas del adulto un modelo y referente del que hacer.
Mas que aprender un conjunto de reglas y procedimientos el niño aprende de la predisposición al juego que tiene el adulto, de una actitud lúdica, que pone al cuerpo en situación de interactuar en un programa de acciones sin un fin utilitario.
Entonces el adulto no solo tiene una función corporizante, sino también y al mismo tiempo, una función lúdica.
Los primeros juegos corporales motivados e iniciados por el adulto lo ubican al niño como protagonista principal de la escena lúdica. Las primeras relaciones lúdicas o pre-lúdicas son corporales y ponen al cuerpo en situación de manifestarse a través del juego.
Por eso decimos que los juegos de crianza son esencialmente juegos corporales.
Dice el Lic. Calmels: ”Cuerpo y ficción se unifican en los juegos de crianza”

Y los clasifica con tres  juegos elementales:

-Juegos de sostén : simulacros de vuelos o de caídas. Es en esta repetición del mismo juego donde se deja constancia del regreso sano y salvo en los brazos del cuerpo protector.

-Juegos de ocultamiento: El juego del “cuco” como todos los juegos de ocultamiento plantean una pérdida momentánea del contacto visual que va acompañado de preguntas tales como ¿dónde está el nene?, para luego reencontrarlo visualmente junto con un ¡acá está!

-Juegos de persecución: ocurre cuando un adulto amenaza lúdicamente al niño con intención de agarrarlo, de apresarlo o de comerlo.
Entre lo que se promete verbalmente y lo que sucede en la acción hay una diferencia notable. Aquí el lenguaje muestra su figuración, lo que se dice no es lo que se hace. Realmente el niño no es devorado ni atrapado por el adulto, ni arrojado al aire, en su cuerpo intacto y libre de daños y ataduras está la prueba de que la “amenaza ficcional” anuncia el comienzo de un juego.

Sara Paín dice:
“…es cuestión entonces de que el adulto acuda a la cita al mismo tiempo.”

El contenido de los juegos corporales desarrollados durante los primeros años de vida constituiría la matriz desde la cual se organizan los juegos de la niñez, la adolescencia y la vida adulta.

Aprendizaje y juego tienen un punto de encuentro, no solo porque a jugar se aprende, sino porque el acceso al juego se aprende jugando y poniendo en funcionamiento un mecanismo de aprendizaje particular.
Un niño que puede jugar seguramente podrá aprender sin dificultades ya que el juego es un medio de expresión, de comunicación y de resolución de conflictos. Esta es la razón por la cual es utilizado en las terapias con niños como medio a través del cual podemos abordar la problemática.
Podemos afirmar con cierta convicción, y las historias clínicas lo confirman, que una escasa o nula puesta en escena del jugar compartido en los primeros años de vida, lo privan al niño de una experiencia creativa y ficcional habilitante para la resolución de conflictos y para una vida social interactiva en la cual la expresividad corporal juega un rol fundamental.

Al hablar de juego, no podemos dejar de mencionar a Donald  Winnicott, médico pediatra y psicólogo inglés quien ha desarrollado todo una teoría del juego.
El sostiene que: “es en el juego y quizás sólo en él, el niño o el adulto están en libertad de ser creadores y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo”
Define el jugar como: “ vivir creativa, saludable y enriquecedoramente consigo mismo y con el entorno. Significa recrearse, divertirse.”
Él le asigna gran importancia al juego, que comienza como movimiento de separación de la madre en un espacio potencial entre ésta y el bebé.
Ya para él el juego es también ilusión y ofrecimiento.
Investigó sobre el proceso de maduración del bebé y la importancia del rol materno en dicho proceso, dando cuenta de un espacio intermedio entre los mundos interno y externo.
También aportó una nueva mirada sobre la estructuración psíquica que incluye la comprensión de los fenómenos culturales.
Para Winicott, es de vital importancia en la estructuración del psiquismo infantil, el desarrollo del primer año de vida del niño, porque afirma que el bebé necesita de un “ ambiente facilitador” para poder adaptarse al entorno y ese ambiente facilitador es producido por la madre, a quien le adjudica un rol especial en la constitución psíquica del niño, dice que la madre debe ser
“suficientemente buena” para garantizar su salud física y psíquica.
Propone a la figura paterna como sostén y protección de la diada madre-hijo y es quién proveerá el espacio para que la madre desarrolle su tarea.
La madre será la encargada de iniciar las acciones de holding, que es el sostén corporal  que se continúa en la mirada, en la palabra.
También la acción de handling o manipulación que sería la particular manera que tiene la madre de trasladarlo, sostenerlo y depositarlo  en el espacio (esto no es privativo de la edad del lactante, sino que transcurre en cada momento evolutivo desde los 45 días a los 3 años).
Y por último, es la encargada de la exposición de objetos o presentación del mundo que lo rodea, por ejemplo: el plato de comida y la cuchara, las rutinas  diurnas y  nocturnas, diferenciación de lo que es familiar y de lo que no lo es.

Estos son solo algunos de los conceptos de la teoría de juego de Winicott, su extensa y reconocida obra merecería varios artículos para poder presentarla de una forma mas completa.

¿Qué es al ADD y ADHD? – Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad

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ADD y ADHD - Trastorno por déficit de atención

Definición de ADD y ADHD

La abreviatura ADD proviene de la siguiente denominación “Atention Deficit Disorder” la cual se podría traducir al español como “trastorno por déficit de atención”. Y por otro lado tenemos las siglas ADHD que hacen referencia a la siguiente clasificación “Atention Deficit and Hiperactivity Disorder” y cuya traducción sería “trastorno por déficit de atención con hiperactividad” .

Antiguamente se lo definía como daño cerebral leve o reacción hiperquinética del niño.

El descubrimiento de este trastorno en una etapa temprana facilita su rápido tratamiento y curación. En estos casos es recomendable el abordaje multidisciplinario con la intervención conjunta de diferentes profesionales especializados en las areas de pediatría, psicología, psicopedagogía y neurología, así como también sería fundamental contar con el apoyo tanto de los padres como de los docentes.

Hace algunos años se pensaba que el ADD/ADHD desaparecía cuando el niño ingresaba en la etapa de la dolescencia. Sin embargo actualmente se entiende que sin el debido diagnóstico y un tratamiento apropiado, se encuentran formas residuales en casi el cuarenta porciento de los casos. Las mismas son asociadas directamente con adicciones patológicas y trastornos relacionados con la impulsividad. Según estadísticas las dos terceras partes de las personas que han atravesado por adicciones a las drogas habrían padecido esta dificultad, ya sea que las mismas tuvieran conocimento o no de este trastorno.

Es importante recordar que tanto los padres como los maestros son actores principales a la hora de colaborar con la etapa del diagnóstico ya que son los que pasan la mayor parte del tiempo junto a ellos., es muy frecuente que durante las consultas con profesionales psicólogos o psicopedagogos el trastorno se manifieste de forma atenuada o muy leve.

Causas:

A pesar de que la base del ADD/ADHD se encuentre a nivel neurológico, la manera en la que cada individuo se vea afectado estaría relacionada con variables de contexto social, escolar y familiar así como también su propio bienestar psiquico, estos elementos serían modificadores o moderadores de las amplitudes de las problemáticas generadas por el trastorno..

Teóricamente el problema tendría su raíz en la actividad de la neurotransmisión que se produce en la corteza prefrontal, sector que se encarga de la planificación y regulación de los actos y que tiene como objetivo poder anticiparlos.

Este tipo de dificultades provoca en los niños un aumento de las posibilidades de accidentes como golpes, caídas y fracturas, asi como también toda clase de daños, esto se debe a la deficiencia y escasez de planificación de sus acciones y consecuentemente, una baja anticipación a los peligros. Además, la baja tolerancia a las frustraciones en combinación con una conducta excesivamente impulsiva generan en el niño la imposibilidad de mantener la atención por un período de tiempo prolongado.

La inteligencia es el bien más preciado del ser humano. Pero es fundamental entender la importancia del aprovechamiento de esta capacidad intelectual. Si el niño presenta dificultades para poner en juego sus herramientas intelectuales al momento de realizar actividades, se verá reducido su rendimiento y cuando de produzca la auto evaluación se verá a si mismo como una persona con menor capacidad e inteligencia de la que en realidad posee. Y de esta forma su autoestima se ve afectada de forma claramente negativa.

Podrían existir origenes psicológicos por los cuales el nivel de atención se encuentre afectado, así como también encontramos dificultades a nivel neuroquímico como el Déficit de Atención (con o sin hiperactividad) cuyos síntomas podrían relacionarse, enmascarar o empeorar trastornos del tipo psicológico. De este modo se ve alterada la capacidad cognitiva que conduce a una dificultad para que el niño logre mantener la atención por un lapso de tiempo suficiente.

LOS SÍNTOMAS EN EL APRENDIZAJE:

Desatención y problemas para mantener la atención durante un tiempo determinado
Tendencia a la impulsividad
Hiperactividad (puede presentarse o no según el caso)
Dificultades para posponer las satifacciones y dedicarse a la actividad asignada
Problemas de comportamiento a nivel social que influyen en su vida escolar y familiar.
Dificultad para organizar sus tareas personales.
Tendencia a un bajo nivel de autoestima

El abordaje del tratamiento de este tipo de trastornos ha cambiado de manera radical en la actualidad. Hace algunos años se creía que un niño con ADD o ADHD carecía de un nivel minimo de inteligencia como para poder continuar estudiando y se le indicaba la orientación hacia algun tipo de oficio.

El ADHD se puede diagnosticar con mayor frecuencia y anterioridad que el ADD. Esto es debido a una mayor exposición de las sintomatologías de este tipo de trastornos ya que sus manifestaciones son más evidentes.. Por lo general los niños con ADHD suelen mostrarse desconsiderados e irrespetuosos a la vez que aquellos que tienen ADD suelen compartir sus pertenencias y ser más introvertivos.. Aquellos que presentan ADD tienden a ser lentos, dubitativos, desganados y suelen verse con expresiones de preocupación.

Caracteristicas principales para cada caso (ADD y ADHD):

ADD (Tendencia a la desatención)

Presentan inconvenientes para cumplir con instrucciones.
Tendencia a perder sus pertenencias y olvidar consignas para realizar actividades.
Tienen problemas para prestar atención en la escuela, realizar las tareas escolares e incluso durante los momentos de juegos.
Por su desatención tienden a olvidar detalles y por lo general suelen desempeñarse de forma muy desorganizada.
Suelen mostrar timidez y introversión.

ADHD (Tendencia a la impulsividad)

Interrumpen constantemente a maestros y compañeros.
Les cuesta trabajo permanecer en su asiento en la escuela.
Interrumpen de forma constante a maestros y compañeros.
No suelen jugar de manera silenciosa, siempre se mantienen en movimiento..
Se adelantan al final de la consigna y responden antes de tiempo de manera intrusiva.
Presentan problemas para esperar a que les toque su turno ya sea trabajando en actividades o jugando con sus compañeros.

DESVELOS de PADRES e HIJOS

DESVELOS de PADRES e HIJOS.

Autoras: Susana Mauer y Noemí May

Libro desvelos de padres e hijos

En este artículo quiero presentar el libro y contar como fue mi experiencia personal con la lectura del mismo, ya que llegué a Desvelos buscando palabras de aliento para enfrentar la difícil tarea de ser madre de una niña- adolescente de 5 años.
Hay momentos en los que sentimos que es difícil la crianza, nos cuestionamos si estamos desempeñando bien nuestro rol de padres y planteamos si somos demasiado permisivos o  exageradamente estrictos, es en esos momentos cuando necesitamos palabras de aliento y  buscamos ayuda de otros.
Eso fue lo que me ocurrió al leer este libro, las autoras me transmitieron esas palabras de aliento y valor para mantenerme fuerte como adulto, mamá y docente de escuela de Recuperación, a cargo de chicos con muchas dificultades de aprendizaje y de integración social.
Recomiendo el libro porque es excelente lo que dicen y como lo dicen, al recorrer sus  páginas encontrarán  texto  combinado con las  experiencias de dos profesionales que  realizan un análisis de los vínculos entre padres e hijos, pensando en como se vive hoy la función paterna,  la niñez y adolescencia en nuestra sociedad.
Las autoras hacen un grato recorrido por temas relacionados con la niñez como por ejemplo, el impacto del mundo externo en los niños, los miedos, el sentido de la verdad, la importancia del descanso nocturno, los trastornos que produce la falta de un buen descanso en los niños y muchos  temas más.
También analizan a la  pubertad y adolescencia de la actualidad, ya que es común escuchar que los adolescentes no tienen rumbo, que sólo chatean todo el día y que en general atraviesan un sentimiento de gran desorientación vocacional, estos temas entre otros son los que integran las  páginas de Desvelos.
Es un  libro  que nos invita a recuperar el valor, la fuerza y la importancia de la palabra del adulto. Susana Mauer y Noemí May han escrito un obra brillante, que convoca a padres, docentes, terapeutas, especialistas y a todos aquellos  que toman parte en la crianza de niños.

A las autoras, gracias y felicitaciones por el libro!
A los lectores, les recomiendo el libro, su lectura es sencilla y profunda a la vez !

¿Hay adultos todavía?

Niña usando computadora

El siguiente es un capítulo del libro “DESVELOS de PADRES e HIJOS” que publico con la autorización de sus autoras:
Lic. Susana Mauer y Lic. Noemí May.
Fue elegido para compartirlo con los lectores porque ofrecen un excelente  análisis sobre rol del adulto en la actualidad y las características de la infancia de hoy.
Nos  invita a  reflexionar sobre como en nuestra sociedad actual los niños desde muy pequeños poseen un gran manejo del mundo tecnológico  y los adultos nos fascinamos ante tal complementariedad entre el niño y la tecnología. Pero es importante que no confundamos esa versatilidad en el manejo de las tecnologías con la autosuficiencia del niño, que a pesar de actuar con tanta “autonomía” sigue siendo un niño.
Es preciso recordar que : “Preservar un adulto para el niño, es la condición necesaria para que haya infancia”

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Vamos hacia un mundo cuya brújula aún no poseemos, un mundo en el que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos se moverán, seguramente, con más facilidad que nosotros mismos.
En un mundo imprevisible por su compleja configuración, qué transmitir, hacia dónde orientar y de qué modo resultan cuestiones inquietantes. La realidad de la infancia se ha desfasado del concepto de niño con el que hemos crecido. Más aún, «la nuestra sería la primera generación atravesada por más de un concepto de infancia». La celeridad con que se producen los cambios no permite absorberlos, y genera desconcierto con relación a qué es esperable y qué es
conflictivo. El extravío de los padres frente a conductas atípicas, hoy validadas socialmente, aumenta la vacilación e inhibe su accionar.
Modos de intervención adecuados hoy, implican una fuerte renuncia a los paradigmas que nos han constituido —la experiencia, el esfuerzo, los procesos, las postergaciones— pues estos han perdido hegemonía. Las polaridades se indiferenciaron, perdieron su carácter de organizadores: femenino-/masculino, presente/ futuro, real/ virtual, padre/ hijo. En el transcurso de estas páginas, analizaremos repetidamente este fenómeno en sus distintas expresiones.
La infancia ha perdido especificidad. El perfil que caracteriza a los niños en la actualidad nos desafia cotidianamente. El deseo de ser grande, que Freud ubica como motivación del juego, podría ser considerado como la dirección en pos de la cual el niño se orienta. Ahora bien, a los ojos de un niño, ¿qué es ser grande?
La infancia es ruptura y continuidad. Ambas dimensiones la definen y la constituyen. La transmisión de la continuidad está a cargo de los adultos y se torna una condición necesaria para que la infancia tenga arraigo. La ruptura, que da lugar al surgimiento de lo nuevo, queda predominantemente del lado de los niños. La vitalidad, la fuerza propia de lo infantil, la curiosidad, el deseo, motorizan el crecimiento.
En la actualidad, el tiempo de ser niño quedó capturado por la aceleración y la vertiginosidad. Incluso los bebés, que aún no pueden hablar o caminar, ya están cautivados por canales especiales de TV y jueguitos en la computadora. Cierto avasallamiento de los recursos tecnológicos dentro de las ofertas culturales posibles, facilitaron la propensión al consumo indiscriminado.
Los adultos, entretanto, fascinados e inmovilizados por esa complementariedad entre el niño y la tecnología, se sienten «destituidos» por una falsa opción. Por lo tanto, desisten de intervenir, ceden en presencia, en iniciativa; sencillamente, se retiran de la escena.
El acceso indiscriminado de los niños al mundo tecnológico ha excedido todos los sistemas de protección y selección. Los padres confunden la versatilidad en el manejo de las tecnologías con la autosuficiencia del niño. Las consecuencias psicosociales de este fenómeno aún no han sido estudiadas.

En otro terreno —que también afecta a la infancia—, los erectos psíquicos que acarrean los avances científicos en relación con la concepción de la vida (fertilización asistida, alquiler de vientres, bancos de esperma) tampoco alcanzaron a ser suficientemente investigados. De todos modos, la pregunta por el enigma del origen, que despierta la curiosidad de los niños, trasciende el dominio de la ciencia y de la ingeniería genética. Sin duda, la vocación de preguntar y la capacidad de asombro seguirán escribiendo los guiones de la infancia.
La realidad social, a su vez, hoy tiende a expulsar precozmente a los niños de la infancia. La violencia, el desamparo, el hambre, la manipulación de los medios masivos de comunicación excluyen al niño de las fronteras de la niñez.
Revisar la infancia y la adolescencia supone revisar la relación con el mundo adulto. Los recursos propios de unos y – están trastocados, confundidos. Los niños se agrandan, y los padres se achican, no se apropian suficientemente de su lugar. La existencia irreductible de la categoría niño-adulto podría ser un ordenador, siempre y cuando no intentemos borrar las diferencias. Adultos y niños son mutuos garantes supervivencia y de proyección en el tiempo.
El destino de la infancia dependerá en gran medida del amparo del Otro. Preservar un adulto para el niño, es la condición necesaria para que haya infancia.
Las instituciones y sus discursos se deben una profunda  revisión. El trabajo de actualización que implica acercar el concepto de infancia a la realidad de la niñez está pendiente. La confianza en los contextos institucionales y sus valoras dependerá de que se pueda superar este desfasaje. También de ello dependerá que podamos recuperar nuestro lugar, como adultos.

Pequeños tiranos

Pequeño tirano

A continuación les quiero presentar un capítulo del libro “DESVELOS de PADRES e HIJOS” que publico con la autorización de sus autoras:
Lic. Susana Mauer y Lic. Noemí May.
El título “Pequeños tiranos” es totalmente acertado ya que en este capítulo se describe a la infancia actual, explicando algunas de las características de los niños de hoy que tienden a cuestionar la autoridad de los adultos. En la actualidad los  niños  suelen ser inteligentes, rápidos, contestatarios y no toleran ni la menor frustración.
Los adultos, muchas veces cedemos ante sus planteos ya que la lógica de sus argumentos nos descolocan, nos dejan sin respuesta y experimentamos sentimientos ambiguos,  ya que por un lado nos sentimos excedidos  por el oposicionismo de los niños  y por el otro nos invaden sensaciones de fascinación y orgullo frente a las  increíbles respuestas que nos pueden llegar a dar.
Todos aquellos que estén en contacto con niños seguramente se sentirán identificados al leer este material.

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«Yo no hago caso.» Delfina tiene 2 años y medio, y así fija su posición cuando su mamá le advierte del riesgo al que se expone si salta desde el quinto escalón de la escalera. «Hoy les pegué a todos», cuenta Teo diariamente, al volver del jardín de infantes. «Yo como en mi pieza; necesito tranquilidad.» «No me fuercen; vos me prometiste que no me ibas a obligar si yo no quiero.»
La lógica de estos argumentos es tan convincente y bien planteada que deja a los padres sin respuesta. Los niños cuestionan la autoridad, se adueñan de los criterios que implementan los padres. María, de 3 años, constituía un caso extremo. Se negaba rotundamente a sentarse. Jugaba, comía, vivía parada o en cuclillas, pero nunca se sentaba ni en la casa ni en el jardín de infantes. Si bien esta es una situación de negativismo severo, que requirió un análisis para resolverse, los alcances de estas conductas son insospechados.
Algunos casos de mutismo selectivo responden a este perfil. En ellos el silencio opera como instrumento de poder. Eligen ámbitos donde sí hablan y otros donde se presentan en forma «muda».Empecinados en no ceder ni negociar, no re-conocen la autoridad ni le temen. No incorporan las consignas ni las restricciones.
Niños inteligentes, rápidos y contestatarios, no aceptan el límite a su autonomía y estallan escandalosamente ante la menor frustración. Padres dedicados y afectuosos, hiperatentos, les hablan como iguales, y explican y justifican cualquier decisión que toman pues creen que deben consultar «democráticamente» su joven voluntad.
¿Quién necesita la autorización de quién?
Estos desajustes solo complican la dinámica intersubjetiva, y comprometen la ubicación del niño, tanto en el contexto familiar como en el ámbito del jardín de infantes, o en ambos.
Los padres llegan a la consulta preocupados y excedidos por el trastorno, que en algunos casos se manifiesta a través de agresividad, oposicionismo, falta de integración social. Pero aquello que realmente los angustia es su impotencia para intervenir con eficacia. Al no advertir la desarticulación subyacente al trastorno, ni los costos que este funcionamiento le ocasiona al niño —y no a ellos— se sienten víctimas de un tirano. Paradójicamente, los padres experimentan a la vez sensaciones de fascinación y orgullo frente a «las excepcionales respuestas» que hacen de su hijo un «fuera de serie».
Se expresa, de este modo, una fisonomía despareja, no armónica que, por un lado, produce un niño poderoso y excitado, y por el otro, encubre aspectos muy precarios e inmaduros de los padres.
Esta configuración singular (adultos impotentes y desconcertados, a la vez que fascinados; niños prescindentes soberbios) vuelve difícil de conciliar este «enroque» de posiciones adultas encarnadas y acotadas por niños, y modalidades infantiles presentificadas en los adultos. Entonces nos preguntamos: ¿En quién recae hoy la dependencia infantil?
La sensación de un fuerte desajuste, en el que las edades y las funciones parecieran no coincidir con los personajes, funda quizás una nueva serie. Aquí la regla es la excepción.
La tenue diferenciación entre padres e hijos produce distorsiones en la constitución de la propia imagen. Una lente de aumento devuelve al niño una visión magnificada de sí mismo, al mismo tiempo que refleja una imagen disminuida de sus padres. Al parecer, estamos ante un niño-caricatura con un yo tan inflado como vulnerable. Convencidos de su consistencia, los padres desmienten la dependencia y la fragilidad propias de la infancia y, angustiados, llegan a la consulta.
¿Serán las transgresiones, los berrinches, el desenfreno en los pequeños, los modos en que la impotencia del niño se hace oír?
El proceso de crecimiento no es necesariamente armónico ni parejo. Aspectos más desarrollados coexisten con otros más inmaduros. Leer en la actitud desafiante del niño signos de labilidad y pedidos de contención es ya un avance en la dirección de un cambio. No se trata de luchar contra el niño, sino contra la impotencia que sienten los padres frente a la dificultad. Para ello es fundamental no dejarse engañar por el poder de los «superhéroes».

Distintos tipos de aprendizaje

Niños jugando a enseñar y aprender

 

La pedagogía establece distintos tipos de aprendizaje:
En primer lugar podemos mencionar el aprendizaje repetitivo o memorístico  que se produce  cuando se memorizan los contenidos sin comprenderlos ni relacionarlos con conocimientos previos es decir que no encuentra significado a los contenidos sólo debe memorizarlos.
El segundo sería el aprendizaje receptivo en el que  el sujeto comprende el contenido y lo reproduce, sólo necesita comprender el contenido,  pero no descubre nada nuevo.
En tercer lugar el aprendizaje por descubrimiento  en el que los contenidos no se reciben de forma pasiva,  descubre los conceptos y sus relaciones para luego  reordenarlos para adaptarlos al esquema cognitivo.
Y por último  encontramos el aprendizaje significativo  que se da cuando el sujeto relaciona sus conocimientos previos con los nuevos y les da coherencia respecto a su estructura cognitiva.
Ausubel dice que: “ el aprendizaje significativo tiene lugar cuando se intenta dar sentido o establecer relaciones entre los nuevos conceptos o nueva información y los conceptos y conocimientos existentes ya en el sujeto, o con alguna experiencia anterior. Hay aprendizaje significativo cuando la nueva información puede relacionarse de modo no arbitrario y sustancial( no al pie de la letra) con lo que el sujeto ya sabe.”
Es obvio decir que los nuevos saberes a aprender deben ser relacionables con los anteriores y que la estructura cognitiva del niño debe poseer las necesarias ideas inclusoras o relevantes a relacionar con el nuevo saber, además de una activa actitud ante el aprendizaje.
Nadie duda de que “ siempre que una persona intenta comprender algo, necesita activar una idea o conocimiento previo que le sirva para organizar esa situación y darle sentido…”Todo aprendizaje significativo se encuentra en dichos saberes.
Por eso en las escuelas, los docentes hablamos de  indagar los saberes previos de los alumnos y que la propuesta de enseñanza debe partir de lo que ellos ya saben y desde ahí construir el nuevo conocimiento.
Esto es muy fácil decirlo pero cada niño posee un saber previo diferente al de otro y por eso es tan importante generar espacios de intercambio entre ellos y su docente porque aprenden mutuamente generándose así aprendizajes significativos.
Ausubel escribe, como frase introductoria de su clásico libro Psicología Educativa: “Si tuviese que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría éste:
El factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese en consecuencia.”

El aprendizaje, nuestro objeto de estudio.

Niños leyendo un libro

 

La psicopedagogía es la combinación de dos ramas de estudio muy importantes que son la pedagogía y la psicología.  Estudia al sujeto en situación de aprendizaje teniendo en cuenta todas las variables que influyen en dicho proceso, tales como la dimensión cognitiva, la afectiva y el medio social circundante.
Nuestro objeto de estudio es el aprendizaje y en el proceso de aprender se encuentran implicados la inteligencia y el deseo.
El deseo es una fuerte inclinación de la emoción y la voluntad hacia la obtención de algo, en este caso el conocimiento.
Según Lacan el sujeto, es el sujeto del deseo, que es la esencia del hombre y por ello nos constituimos como sujetos deseantes siempre que las condiciones del medio que nos rodea sean apropiadas para el desarrollo normal de una persona.
Debemos tener en cuenta que en el “acto de aprender” se compromete la estructura total, o sea tanto la dimensión cognitiva como la afectiva, que a su vez interactúan entre sí.
La afectividad y el deseo  desempeñan un rol muy importante en el  proceso de aprendizaje de un niño, ya que su deseo debe estar puesto al servicio de dicho proceso para que este se produzca.
Hoy encontramos en las escuelas niños con muchas dificultades para aprender, entre tantas cuestiones que influyen en las problemáticas de aprendizaje, observamos que en estos niños el deseo se encuentra desviado, truncado ya que las situaciones de sus vidas familiares ocupan su atención (separaciones, abandonos, problemas económicos, maltrato infantil, etc.) y no dan lugar al aprendizaje, entonces surge la pregunta: ¿dónde está puesto el deseo del niño? ¿y el deseo de la familia?
Abordamos el aprendizaje como proceso intrapsíquico que se produce en virtud de la interacción con el medio, que se construye a partir de las vivencias significativas del niño que comienza a aprender por imitación, es decir, repitiendo todo lo que observa a su alrededor que implica tiempo y espacio así como también habilidades y otros recursos.
Cada sujeto tiene su propia historia, una propia manera de aprender  con sus herramientas intelectuales que se van desarrollando al interactuar con el medio que lo rodea, desde que es un bebé y a través de la imitación se va estableciendo una modalidad de aprendizaje, es decir una manera propia de relacionarse con los objetos del medio, que es subjetiva, propia de cada niño.
No existe otra manera de aprender mas que desde la historia del sujeto y de los esquemas de acción allí constituidos.
Al aprender se producen cambios en la estructura cognitiva del sujeto ya que incorporamos y perfeccionamos diferentes tipos de habilidades, conocimientos, valores y actitudes que son el resultado de la experiencia en la que se establecen asociaciones entre estímulos y respuestas.
El aprendizaje se produce cuando un conocimiento nuevo se integra en los esquemas de conocimiento previos llegando incluso a modificarlos. Para que esto suceda, el niño tiene que ser capaz de establecer relaciones significativas entre el conocimiento nuevo y los que ya posee.
Piaget dice que la capacidad cognitiva y la inteligencia se encuentran estrechamente ligadas al medio social y físico. Y que los dos procesos que caracterizan a la evolución y adaptación del psiquismo humano son los de la asimilación y acomodación. Ambas son capacidades innatas que por factores genéticos se van desplegando ante determinados estímulos en muy determinadas etapas o estadios del desarrollo  (tema que amerita un artículo nuevo dedicado a la Teoría Piagetiana).

Bienvenidos a PSICOPEDAGOGIA.CO

Bienvenidos a Psicopedagogia.co

En nuestro sitio Psicopedagogia.co encontrarán información útil para padres, docentes, psicopedagogos, psicólogos y profesionales de la salud, que estén vinculados de una u otra manera al desarrollo infantil, al proceso de aprendizaje y a la educación, así como también a la integración del niño con necesidades educativas diferentes causadas por factores orgánicos, psicológicos o sociales.
El objetivo es que todos podamos intercambiar información planteando dudas y sugerencias, comentando situaciones escolares y familiares de la vida cotidiana así como también exponiendo casos de niños con dificultades de aprendizaje y proyectos de integración escolar entre otros temas.
Esta información quedará indexada en forma de artículos dentro de este sitio con formato de blog con el objeto de que pueda servir de archivo o referencia para ser utilizada por otros lectores en su labor o aplicables a sus propios casos.
Invitamos a participar a profesionales y padres que necesiten una orientación en la compleja tarea de educar a los niños en los tiempos que corren, ya que como adultos necesitamos recuperar la palabra y sentirnos fuertes desempeñando nuestro rol de maestro, padre, etc. con la responsabilidad de educar en valores a nuestros niños sosteniendo con coherencia límites claros para poder enseñar a valorar y respetar.
Por eso surge la iniciativa de crear una comunidad en la que tengamos la oportunidad de reflexionar sobre una sociedad actual tan cambiante en la que nos toca convivir con nuevas formas de violencia, discriminación y donde los medios masivos de comunicación y la tecnología cumplen un rol sumamente importante.
Queremos analizar la importancia de los límites en la actualidad y como desempeñamos la función de padres en las familias de hoy. A nivel escolar, repensar el rol docente y de las instituciones educativas, la integración escolar y muchos otros temas que nos preocupan a todos los que estamos involucrados con la crianza y educación de niños y adolescentes.
El aprendizaje es nuestro objeto de estudio, el sujeto en situación de aprendizaje y todas las variables que influyen en dicho proceso, es por eso que  pensamos en “qué y cómo” aprenden hoy los niños, como acompañarlos ayudándolos a enfrentar las dificultades y las frustraciones, para que la etapa de la infancia y adolescencia puedan vivirla de la mejor manera posible, con alegría y entusiasmo!

 

 

         María Soledad Servolini
Prof. Ens. Primaria y Preescolar
PSICOPEDAGOGA